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Análisis

Reconstruir sin perder el alma

Un vestuario en transición, una grada que exige y un mercado que no espera. Las decisiones que marcarán la temporada.

Niño construyendo un muro con bloques rojiblancos y el escudo del Sevilla FC integrado
Un niño construye un muro de juguete con el escudo del Sevilla FC.

El Sevilla afronta algo más complejo que un simple cambio de nombres. Necesita recuperar una idea reconocible, reconstruir la confianza del entorno y, además, hacerlo con un margen económico estrecho.

Una idea antes que once nombres

El punto de partida debe ser futbolístico. Sin una manera clara de competir, cada fichaje se convierte en una apuesta aislada. El equipo necesita distancias cortas, agresividad tras pérdida y una salida de balón que no dependa de una sola pieza. Ha costado años, décadas, pero el Sevilla Fútbol Club ha conseguido crear una cultura deportiva clara. El Sevilla que queremos es un equipo muy competitivo. El lema «dicen que nunca se rinde» es innegociable. En el club hispalense no caben jugadores sin sangre, pechos fríos sin carácter. En Nervión, como dice Caparrós debe verse «la sangre roja».

El colmillo y la entrega por encima de las cualidades futbolísticas. De poco sirve tener a calidad de Januzaj con la movilidad de una máquina de tabaco y con la entrega y la determinación de la defensa de Vichy ante el ejército nazi.

La jerarquía también se construye

El vestuario ha cambiado y los liderazgos no se heredan automáticamente. La pretemporada servirá para descubrir quién sostiene al equipo en los momentos incómodos. Es cierto que con tantos cambios en el equipo es difícil que los futbolistas se consoliden y aprendan y entiendan lo que es el Sevilla Fútbol Club.

En el equipo faltan futbolistas con carácter, lideres naturales que tiren del equipo cuando las cosas vienen mal dadas –algo muy habitualmente en las últimas temporadas–, que levanten la voz, el rugido de un león para que les siga la manada. La secretaría técnica del club debería trae un par de jugadores con el perfil de líder natural. El liderazgo no es una pose, es una característica natural de algunos futbolistas más allá de sus capacidades futbolísticas.

Un mercado con bisturí

No se trata de acumular incorporaciones. La dirección deportiva necesita acertar en perfiles concretos: energía en el centro del campo, defensas con oficio y gol desde más de una posición. Hay que ser conscientes de que, con la tesorería tan vacía que si te la acercases al oído podrías escuchar el mar, habrá que hacer fichajes a coste cero y se podrá invertir muy poco.

La afición debe ser consciente de lo que hay. Tampoco es posible pedir que lleguen jugadores de renombre. Es el momento de ser creativos de acudir a mercados poco saturados y con posibilidades. Pero no nos engañemos. Estamos en 2026 y las secretarías técnicas de todos los clubes tienen el mercado más peinado de Scariolo y ahora es mucho más difícil encontrar y firmar a los Dani Alves y a los Julio Baptista de turno.

Acudir a la cantera siempre ayuda en estos casos. En los últimos años, el Sevilla ha contado con la ayuda de Isaac Romero, «Lebrijaaland», Kike Sala, Castrín, Juanlu, Carmona, Oso, Manu Bueno… unos han contribuido más y otros menos, pero todos han puesto su granito de arena para hacer crecer al equipo o, al menos, para sacarlo a flote y no permitir que se hunda. Y cuando no hay dinero, no queda más remedio que volver a tirar de la cantera. Ojalá que el club lo siga haciendo cuando vengan bien dadas.

Lo que el Sevilla no se puede permitir es hacer un collage de jugadores sin cohesión, una amalgama de mercenarios que solo buscan añadir unos cuantos ceros a su cuenta bancaria mientras disfrutan del buen tiempo sevillano y escurren el bulto en el terreno de juego. Hacen falta jugadores con compromiso cuya principal virtud sea la profesionalidad y si se puede coronar con algo de talento, ya sería perfecto.

Volver a conectar

La afición acepta una transición cuando reconoce honestidad, trabajo y rumbo. El Sánchez-Pizjuán exige verse reflejado en un equipo que compita hasta el final. Si hay entrega, habrá conexión con la grada venga quien venga y juegue quien juegue.

La temporada 2026/2027 será, salvo sorpresa, otra temporada abonada al sufrimiento. Los jugadores deberán dar todo lo que tienen y los aficionados deberán estar con el equipo en cada partido, haciendo grandes al equipo y al Pizjuán. Cuando el equipo lo ha necesitado, la grada ha respondido. Este curso vuelve a ser fundamental el empuje de la afición.